Cronica Toni 2021

Hay dos tipos de retos, los de superación personal y los que simplemente son una locura. Pues mi amigo Eduard, director del manicomio, organizó el pasado sábado un Everesting para subir en bicicleta tantas veces Montserrat como hiciera falta (en concreto 16) hasta acumular el mismo desnivel del Everest. Lo más sorprendente no es que lo consiguiera por segunda vez, con temperaturas de hasta 35º, sinó que no estuvo solo en ningún momento entre las 5 de la madrugada hasta pasada la medianoche. Unos llegamos hasta al campamento base (Half Everesting), otros lo superaron, y todos descubrimos nuestro límite vertical a intentar superar en una próxima ocasión, que la habrá. Eso sí, para intentar poner un poco de cordura al evento, Eduard recauda fondos con un objetivo solidario en la lucha contra el cáncer infantil en un proyecto Paralosvalientes del Hospital San Juan de Dios de Barcelona.

Y como la ocasión se lo merecía y de desvaríos los Morata Bros tenemos para dar y repartir, no quisimos quedar al margen de la fiesta aunque fuera para el postureo, que eso posiblemente se nos da mejor que el ciclismo. Si hay que subir 1, 4, 8 o las veces que haga falta, se sube y ya está, sin rechistar, siempre y cuando quede registrado en las redes sociales, que para eso se inventaron. Así que a duras penas superamos nuestras mejores previsiones inflacionistas. No tanto por estar muy entrenados, ni por motivaciones solidarias, sinó por lo que nunca suele fallar en estas situaciones: a ver quien es el looser que pone pie al suelo antes, con la posterior crónica para la posteridad y rememoración de los hechos en los anales de las batallitas familiares.

Sea como fuera, bromas aparte – si es que algo de lo dicho se puede tomar a broma – lo que está claro es que el reto, por así decirlo, resultó una gran fiesta ciclista, un auténtico derroche colectivo de fuerza física y mental y, sobretodo, una exhibición de que los lazos de amistad, compañerismo y solidaridad son capaces de superar cualquier obstáculo, nada más y nada menos que el del mismísimo Everest.